El siguiente post Tully, la Maternidad Real del Siglo XXI fue originalmente visto en http://cleoveo.es
El sábado fuimos al cine a ver Tully. Era el último fin de semana que la superabuelita iba a estar por aquí y nuestra única oportunidad para escaparnos a solas un rato. Parece que de un tiempo a esta parte proliferan las series y películas sobre la "maternidad real", sobre la maternidad en nuestros días, y aunque no comparto la visión que dan muchas de ellas sobre la crianza, esta resultó ser todo un descubrimiento.

Tully, la película que todo padre debe ver
A papá Edu le encanta el cine pero, seamos sinceros, en muchas ocasiones nuestros gustos no coinciden. Para que me entendáis: a él le gustan las películas japonesas con subtítulos en finlandés y a mi pasar un buen rato con una historia que me emocione y con la que me sienta identificada. Sin embargo, a veces los astros se alinean para que ambas cosas coincidan y este fue uno de esos casos.
Con Jason Reitman en la dirección y Diablo Cody encargándose del guión era la candidata perfecta, aunque yo no iba con demasiadas expectativas. Cody me había conquistado con Juno, pero casi me había perdido con Young Adult y pensé que en este caso la tendencia iría en ese sentido. Desde luego no fue así.
No quiero desvelar nada, de hecho no haré spoilers, simplemente voy a tratar de hacer algunas reflexiones sobre cómo esta película me ha conmovido y sobre todo lo que me ha hecho pensar, confirmando una seria de ideas a las que venía dando vueltas desde hace tiempo y que quizá, sin verla, no me hubiese atrevido a contar; espero saber explicarme. Aparte de ello, quisiera animaros a todas las mamás, ¡y sobre todo a los papás!, para que vayáis a verla y así entendáis un poco mejor la revolución que se produce cuando nos convertimos en madres, más aún en los tiempos que corren.

Tú también tienes derecho a quejarte
Cuando abordo muchos de estos temas sobre mi experiencia personal con la maternidad, me siento una quejica y sobreprotejida niña de mamá que no sabe lo que es la vida real. Mi embarazo fue de 10, el parto rapidísimo, mi hijo nació sano y fuerte, he tenido una lactancia inmejorable (que continúa y continúa sin fin, ese es otro tema....), etc. Vale, no pegué ojo en dos años y ahora solo me toca dormir a veces, pero eso es lo normal, ¿no? Será que soy una dormilona. Eso, al menos, es lo que me dijo una antigua jefa cuando coincidimos hace unas semanas: "Tú es que eras de las dormilonas, ¿no?". ¿Será cap...? Perdonad mi vocabulario, es que esa frase se me quedó clavada ahí en lo más hondo.
No es que me haya sentido mucho mejor después de ver esta película. De hecho, la protagonista tiene mucho más derecho a quejarse que yo. Puede quejarse exactamente tres veces más que yo, que solo tengo uno, por muy intenso que sea nuestro hijo. Pero esa no es la cuestión. La reflexión a la que he llegado después de verla es la siguiente: ¿por qué a día de hoy la maternidad es tan dura y difícil? ¿Por qué lo es cada vez más?
¿Por qué la maternidad es cada vez más dura?
Vivimos en una sociedad avanzada, ¡se supone que todo ha de ser cada vez más sencillo! ¿Por qué no es así? Muy fácil: hasta hoy, las mujeres estábamos programadas y se nos educaba para ser mujeres de y madres, ese era nuestro único cometido. Nuestro mayor logro personal era ese: ser la mejor esposa y la mejor madre. En parte sin darnos cuenta, desde niñas, empleábamos las venticuatro horas del día en formarnos para ello y en vivir al máximo la experiencia. El resultado, a menudo, eran mamás felices, niños emocionalmente sanos y familias estructuradas.
¿A quién diablos se le ocurrió la brillante idea de que las mujeres teníamos que ser algo más que madres? ¿A quién se le ocurrió dotarnos de la misma o mayor capacidad que a los hombres? Si nuestra misión para que la especie humana siga perdurando es criar hijos y hacer la vida agradable a nuestros esposos, ¿por qué no nos hicieron simplemente guapas, tontas y felices?
El problema es que las mujeres nos hemos dado cuenta de todo lo que somos capaces, y queremos hacerlo. A eso le tenemos que sumar la maternidad, que de por sí requiere una entrega completa. El resultado es explosivo y a veces puede llegar a ser hasta destructivo.
Mi mayor hándicap, como el de tantas otras mujeres del siglo XXI, no ha sido ser madre. Mi problema es que me he empeñado en ser madre y además levantar por el camino, yo sola y desde cero, una empresa. Llámalo empresa, llámalo proyecto, llámalo trabajo por cuenta ajena o llámalo desarrollo personal, según sea el caso.
Eso es lo que ha producido el choque de trenes, lo que ha producido una auténtica revolución que lo ha puesto todo patas arriba, el verdadero conflicto. Eso es lo que está haciendo que mi maternidad, como la de Marlo (la protagonista de Tully), sea tan dura y que a menudo sienta que lo estoy haciendo todo mal. Lo que hace que a veces quiera escapar para huir de todo. A diferencia de Marlo, yo además me siento terriblemente egoísta por no querer un segundo hijo. "Con lo bien que le vendría a Leo, piensa en él, necesita un hermano", eso dicen todos.

El marido de Marlo es un buen hombre, no podemos decir que la haya dejado de lado. Marlo está de baja por maternidad, la teta solo puede darla ella y él tiene que madrugar y trabajar durante todo el día, ¿qué más puede hacer? El dinero no les alcanza, como nos sucede a la mayoría, para contratar a una de esas maravillosas nodrizas que se encargan de tus hijos por las noches para que duermas y puedas dedicarte el tiempo que necesitas.
Una conclusión poco feminista
Mi conclusión después de ver la película quizá no suene muy feminista. En esta "maravillosa" sociedad avanzada de la que disfrutamos, ¿qué hemos ganado las mujeres con la "igualdad" además de estrés, culpabilidad y agotamiento? ¿No deberíamos volver atrás y ocuparnos de nuevo de "nuestras labores"? ¿No seríamos mucho más felices? Seamos realistas, la conciliación no existe, solo es un producto más del marketing para hacernos sentir mejor.
La cuestión es que no hay vuelta atrás: las mujeres nos hemos dado cuenta de que podemos llegar igual o mucho más lejos que los hombres, somos igual o más inteligentes que ellos y emocionalmente les ganamos con creces la partida. Y por el momento los hombres no pueden quedarse embarazados (esa podría ser una posible solución).
En Un mundo feliz, un libro del Aldous Huxley que me conmovió, se plantea otra alternativa, pero la solución tampoco parece dar un buen resultado. En definitiva, ¿es posible una sociedad sana y feliz sin madres entregadas? ¿Es posible entregarte a tu familia y también a un proyecto personal?
Una maternidad más sencilla
Por desgracia no tengo respuesta, y si la hay quizá no sea la queráis escuchar. Yo, por el momento, lo sigo intentando con mil equilibrios, constantes quebraderos de cabeza y muchas ojeras. Por más vueltas que le doy, no encuentro la clave que resuelva el misterio. Por más que intento establecer prioridades me doy cuenta de que no es posible. A día de hoy sigo teniendo dos hijos a los que criar, Leo y cleOveo, y un marido con el que me gustaría recuperar muchos momentos perdidos.
Leo es ese niño que nació hace tres años, el que me ha hecho darme cuenta de lo poco que valoraba algo tan esencial como dormir, el que me vuelve loca cada día en todos los sentidos, y del que ha surgido la otra gran revolución: cleOveo.
cleOveo es un proyecto que nace fruto de un problema y de mucha frustración para darle lo mejor a nuestros hijos sin olvidarnos de nosotras. Una prenda que cuida la piel de tu bebé y le hace sentirse más cómodo y seguro que ninguna otra pero que a la vez permite que nuestra maternidad sea más sencilla. Una prenda que también piensa en nosotras haciéndolo todo más fácil en el momento en el que más lo necesitamos.
Después de varios años probándola con Leo y con decenas y decenas de familias, hemos comprobado que funciona y que gusta mucho. Todavía puedes ver y adquirir la primera versión de nuestro innovador mono o peto para bebés en nuestra e-tienda, pero lo mejor es que estamos a punto de lanzar una segunda versión que reúne lo mejor de la primera y todo el feedback que dan las pruebas y la experiencia. Nos encantaría que tú también la descubras y además puedes crearla con nosotros. ¿Te apuntas? Suscríbete a nuestra newsletter y muy pronto te informaremos de todo.
¿Cómo afrontas tú la maternidad? ¿Tienes esa fórmula mágica para conciliar que toda madre busca? ¡Esperamos vuestros comentarios aquí abajo!
Un abrazo,
Cristina Cleoveo
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